Un accidente cerebrovascular ACV o ACVA, ictus1 , apoplejía, derrame cerebral, golpe o ictus apoplético, ataque cerebrovascular o ataque cerebral2 es la pérdida brusca de funciones cerebrales causada por una alteración vascular, ya sea por interrupción del flujo sanguíneo o por hemorragia incluyendo la hemorragia intraparenquimatosa y la hemorragia subaracnoidea. Un entumecimiento o un debilitamiento repentinos en la cara, los brazos o las piernas de un lado del cuerpo, sentirse confuso y tener problemas en el habla son algunas de las señales de que alguien está sufriendo un accidente cerebrovascular (ACV). Cuanto antes se detecte y se empiece el tratamiento de un ACV, mayor es la probabilidad de recuperación, afirman los expertos.


Cuanto alguien sufre un ACV podría padecer algunos cambios físicos, leves o muy llamativos”, afirmó el Dr. Randolph Marshall, jefe de la división de ACV del Hospital Presbiteriano de Nueva York y el Centro Médico de la Universidad de Columbia, en un comunicado de prensa del hospital. “La manera más efectiva de prevenir el daño permanente asociado con un ACV es reconocer las señales de un ataque y buscar atención médica inmediatamente”.

El mareo, los problemas al andar, la pérdida de la visión de uno o ambos ojos y un fuerte dolor de cabeza repentino sin ninguna razón aparente son otras señales de que alguien está padeciendo un ACV. No obstante, el tratamiento temprano puede evitar o posiblemente revertir el daño causado por el ACV. Los expertos aconsejaron que se recuerden una serie de cuestiones que pueden ayudar a reconocer antes un ACV y reducir el daño a largo plazo.

La cara: ¿La cara parece desigual?
El brazo: ¿Nota que un brazo está colgando?
El habla: Compruebe si tiene dificultades para hablar u otras señales de problemas con el habla.
El tiempo: Llame al 911 y busque atención médica inmediatamente.

Uno de los tratamientos más habituales para el ACV es el activador del plasminógeno tisular, el tratamiento “anticoagulante” también conocido como APT. El medicamento se inyecta en una arteria o vena para disolver un coágulo y restaurar el flujo sanguíneo al cerebro.

La revascularización es otro tratamiento del ACV en el que se introducen microcatéteres en la arteria a fin de eliminar las obstrucciones. En todos los casos, la atención médica inmediata puede ayudar a reducir los daños causados por un ACV, según el comunicado de prensa.


Aprender a evitar los ACV con algunos cambios en el estilo de vida también puede salvar vidas, indicaron los expertos. “Las estadísticas de los ACV dan que pensar. Es la cuarta causa principal de muerte en Estados Unidos y la causa principal de discapacidad en las personas adultas”, afirmó en el comunicado de prensa el Dr. Babak Navi, director del Centro de Accidentes Cardiovasculares en el Hospital Presbiteriano de Nueva York y el Centro Médico Weill Cornell.

“De promedio, alguien fallece de ACV cada cuatro minutos”, añadió. “La buena noticia es que aproximadamente el 80 por ciento de los ACV pueden prevenirse”.

Los siguientes cambios en el estilo de vida pueden reducir de forma significativa el riesgo de sufrir un ACV:

Consuma menos sal. Reducir el consumo de sal puede hacer que la presión sanguínea disminuya, y que se reduzca así el riesgo de ACV. En lugar de sal, sazone la comida con varias especias.
Siga una dieta sana. Reduzca el nivel de colesterol LDL (o “malo”) para mejorar la salud cardiaca y reducir el riesgo de ACV. El nivel de colesterol debería ser de 200 miligramos por decilitro (mg/dL) o menor.
Deje de fumar. Los fumadores tienen el doble de riesgo de sufrir un ACV. Fumar daña los vasos sanguíneos, aumenta la presión arterial y acelera la formación de coágulos en las arterias.
Haga ejercicio. Las personas con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo mayor de tener el colesterol alto, hipertensión, diabetes y un ACV. Perder peso puede reducir el riesgo de ACV y aliviar la tensión del sistema circulatorio.

Incluso con estos cambios en el estilo de vida, los expertos indicaron que las personas a partir de 55 años de edad tienen un riesgo mayor de sufrir un ACV. También tienen un riesgo mayor las personas negras, hispanas y las que cuentan con antecedentes familiares de ACV o “mini-ACV” (también llamado ataque isquémico transitorio).

Aunque los ACV son más habituales en los hombres, las mujeres que sufren ACV tienen más probabilidades de morir por ello, según el comunicado de prensa.

Un ataque cerebral es una urgencia médica. Los ataques cerebrales suceden cuando se detiene el flujo sanguíneo al cerebro. En apenas unos minutos, las células cerebrales empiezan a morir. Existen dos tipos de derrames cerebrales. El tipo más común, llamado ataque cerebral isquémico, es causado por un coágulo sanguíneo que bloquea o tapona un vaso sanguíneo en el cerebro. El otro tipo, llamado ataque cerebral hemorrágico, es causado por la ruptura de un vaso sanguíneo que sangra hacia dentro del cerebro. Los “mini-derrames cerebrales” o ataques isquémicos transitorios, ocurren cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe brevemente.

Los síntomas de un derrame cerebral son:

Entumecimiento o debilidad repentinos en el rostro, brazos o piernas (especialmente de un lado del cuerpo)
Confusión súbita, dificultad para hablar o entender
Problemas repentinos para ver con uno o ambos ojos
Dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación de los movimientos
Dolor de cabeza súbito y severo sin causa conocida

Si tiene alguno de estos síntomas, debe ir rápidamente a un hospital para empezar un tratamiento. La terapia aguda para el ataque cerebral trata de parar el derrame disolviendo el coágulo o controlando la hemorragia. La rehabilitación posterior al ataque cerebral ayuda a las personas a superar las discapacidades causadas por el derrame. La terapia medicinal con anticoagulantes y antiplaquetarios es el tratamiento más común para el ataque cerebral.

NIH: Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares

Fuente: www.nlm.nih.gov