Presión directa: Es la forma más simple para el control  de una hemorragia externa. La presión física previene cualquier otro sangrado o escape de la arteria o la vena, lo cual le da a las plaquetas una oportunidad para crear un firme coágulo en el lugar de la herida.

Control de hemorragias externas por Presion directa



Lo ideal es ubicar una gasa esterilizada sobre la herida y presionar hacia abajo firmemente sobre esta gasa con sus dedos o con el talón de la mano. Aún así usted no tiene una gasa esterilizada a mano, use cualquier elemento disponible (un pañuelo, servilleta, o su propia mano).

Ya que usted no podría atender ninguna otra lesión mientras está realizando presión en la herida, deberá reemplazar la presión directa manual con un vendaje compresivo lo mas rápido que pueda.

Este vendaje debe ser realizado en forma completa, desde arriba de la herida hacia debajo de ésta y debe comprimir lo suficiente como para parar la hemorragia, pero no tan apretado como para cortar por completo la circulación en el miembro.

Si el vendaje se pone demasiado húmedo, no lo cambie, simplemente adhiera otro vendaje limpio en la parte superior de éste. Esta técnica generalmente se utiliza simultáneamente con la elevación de la parte afectada excepto cuando se sospeche lesión de columna vertebral o fracturas, (antes de elevar la extremidad se debe inmovilizar).

  • Aplique presión directa sobre la Herida con aposito
  • Aplique un aposito más si es necesario
  • Sostenga el aposito con un vendaje compresivo