El sorafenib es un medicamento antineoplásico aprobado por la FDA Estados Unidos y la EMA Unión Europea para el tratamiento del cáncer renal primario carcinoma renal avanzado1 y del cáncer hepático primario hepatocarcinoma. Es un inhibidor de la tirosina quinasa, actuando sobre receptores de factores angiogénicos, entre otros.  Es codesarrollado y comercializado por Bayer y Onyx Pharmaceuticals





healthday.com – Un medicamento que ya se usa para los cánceres de riñón y de hígado avanzados podría ayudar a ralentizar el avance de los cánceres de tiroides que no responden al tratamiento estándar, halla un ensayo clínico reciente.

Los investigadores hallaron que el fármaco, llamado sorafenib (Nexavar) y que se toma en forma de pastilla, casi duplicó el tiempo en que los pacientes no experimentaban una progresión, de unos seis a once meses.

No es una cura y todavía nadie sabe si el sorafenib ayudará en última instancia a alargar las vidas de las personas. Pero los expertos dijeron que los hallazgos ofrecen alguna esperanza a un grupo de pacientes que actualmente carece de buenas opciones.

Si podemos controlar la enfermedad y hacerlo con una toxicidad tolerable, es algo positivo, afirmó el Dr. Gregory Masters, oncólogo médico que no participó en la investigación.

En general, el cáncer de tiroides es una enfermedad altamente curable. Pero alrededor del diez por ciento de los pacientes no responden a los tratamientos principales, que son la cirugía y el yodo radioactivo, un tipo de radiación que se administra en forma de líquido o de pastilla.

En promedio, esos pacientes sobreviven unos dos o tres años más, apuntó la Dra. Marcia Brose, de la Universidad de Pensilvania, investigadora principal del nuevo estudio.

Con este estudio hemos dado un gran paso, afirmó Brose. El mensaje para estos pacientes es que hay esperanzas.
Los hallazgos provienen de un ensayo internacional con 417 pacientes de cáncer de tiroides que no respondían al tratamiento estándar y que se había propagado más allá de la tiroides, una glándula en el cuello que secreta hormonas que controlan el metabolismo.

Alrededor de la mitad de los pacientes se asignaron al azar para tomar sorafenib, mientras que los demás recibieron un placebo. En general, el 42 por ciento de los pacientes de sorafenib no presentaron un avance del cáncer durante al menos seis meses, frente a un tercio de los pacientes que tomaron el placebo. Y el 12 por ciento de los pacientes que tomaron el fármaco experimentaron una reducción de sus tumores de un 30 por ciento o más, frente el 0.5 por ciento del grupo del placebo.

Brose presentará los hallazgos el domingo en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO), en Chicago. Brose es una asesora pagada de Bayer HealthCare y de Onyx Pharmaceuticals, que comercializan el Nexavar en conjunto y que financiaron el ensayo.

Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

El sorafenib todavía no ha obtenido la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. para el tratamiento del cáncer de tiroides. Si lo logra, sería el primer fármaco nuevo para el tratamiento de la enfermedad en casi 40 años.

La glándula tiroides se halla en el cuello y secreta hormonas que tienen que ver con el metabolismo. El cáncer de tiroides, que se diagnostica en unos 60,000 estadounidenses cada año, tiene una alta tasa de curación. Un hecho que, de cierta forma, ha desfavorecido a los pocos pacientes que tienen tumores resistentes, señaló Brose.

Ha provocado la percepción errónea de que esta enfermedad está resuelta, planteó.

Tampoco es que no haya habido investigaciones sobre formas de ayudar a los pacientes con cáncer de tiroides resistente, apuntó Brose. Pero los medicamentos de quimioterapia que se han probado han logrado poco éxito. La doxorrubicina fue el último medicamento aprobado para el cáncer de tiroides avanzado, en 1974, pero los médicos lo usan raras veces porque sus beneficios son menores y sus efectos secundarios son graves.

Pero ahora hay fármacos de quimioterapia más recientes, conocidos como dirigidos, que están diseñados para centrarse en las células tumorales y no afectar a las células sanas. El sorafenib es uno de éstos. Se halla en una clase conocida como inhibidores de la quinasa y bloquea ciertas encimas que ayudan a fomentar el crecimiento y la propagación de las células tumorales.

Nos emociona contar con una opción para esos pacientes que tiene menos toxicidad, afirmó Masters, vocero de la ASCO que se especializa en los cánceres de la garganta y del pecho. Y dado que se trata de un medicamento oral, evita que las personas tengan que acudir al hospital para el tratamiento, añadió.

En el ensayo, los efectos secundarios más comunes fueron reacciones cutáneas en las manos y en los pies, diarrea, pérdida del pelo, fatiga y pérdida del peso, lo que se ha observado con el medicamento en otros cánceres. Los efectos secundarios fueron tolerables para los pacientes, aseguró Brose.

Quedan preguntas sin responder, entre ellas si el sorafenib da a los pacientes la oportunidad de alargar sus vidas. No lo sabremos hasta dentro de unos años, dijo Brose. Y no hay forma de predecir si la FDA dará su aprobación para que el medicamento se utilice en el cáncer de tiroides, ni cuándo.

Dado que el sorafenib está aprobado para otros cánceres, los médicos lo pueden usar para el cáncer de tiroides fuera de etiqueta. Sin embargo, eso hace que la cobertura del seguro sea un problema difícil, y el fármaco cuesta varios miles de dólares al mes.

La mayoría de personas no podrían pagarlo solas, lamentó Masters. Anotó que quizás las compañías de seguro paguen, pero los médicos tienen que resolverlo con los planes de salud en cada caso.

Si la FDA aprueba el sorafenib específicamente para el cáncer de tiroides, eso haría que la cobertura de seguro fuera mucho más fácil para los pacientes, enfatizó Masters.

Añadió que el sorafenib no es el único fármaco que se está estudiando para los casos resistentes de cáncer de tiroides. También se están evaluando otros tipos más nuevos y dirigidos de medicamentos.

Brose, autora del estudio, dijo que eso es una buena noticia para un grupo de pacientes que quizás hayan pensado que su enfermedad había caído en el olvido.

En cancer.org podemos profundizar mas sobre el cancer de Tiroides. El cáncer de tiroides es un cáncer que se origina en la glándula tiroides. Para poder entender el cáncer de tiroides, resulta útil conocer sobre la estructura normal y el funcionamiento de esta glándula.

La glándula tiroides está localizada debajo del cartílago tiroideo (la manzana de Adán), en la parte delantera del cuello. En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar. Esta glándula, en forma de mariposa, tiene dos lóbulos, el lóbulo derecho y el lóbulo izquierdo, que están unidos por un istmo angosto.

La glándula tiroidea tiene dos tipos principales de células:

Las células foliculares usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, la cual ayuda a regular el metabolismo de una persona. Demasiada hormona tiroidea una afección llamada hipertiroidismo puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona hipotiroidismo causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso. La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, en la base del cerebro, la cual produce una sustancia llamada hormona estimulante de tiroides TSH, por sus siglas en inglés.
Las células C también llamadas células parafoliculares producen calcitonina, una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio.
Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmunitario (linfocitos) y las células de apoyo estromales.

Cada tipo de célula genera diferentes tipos de cáncer. Las diferencias son importantes porque afectan cuán grave es el cáncer y el tipo de tratamiento que se necesita.

En la glándula tiroides se pueden originar muchos tipos de crecimientos y tumores. La mayoría de estos son benignos no cancerosos, pero otros son malignos cancerosos, es decir, se pueden propagar a los tejidos cercanos y a otras partes del cuerpo.

Nódulos y agrandamientos tiroideos benignos

Los cambios en el tamaño y la forma de la tiroides a menudo se pueden palpar o incluso ver por los pacientes o sus médicos.

El término médico para una glándula tiroides anormalmente agrandada es bocio. Algunos bocios son difusos, es decir que toda la glándula está agrandada. Otros bocios son nodulares, lo que significa que la glándula está agrandada y tiene uno o más nódulos protuberancias. Existen muchas razones por las que la glándula tiroides pudiera estar más grande de lo usual, y en la mayoría de los casos esto no es cáncer. Los bocios difusos y nodulares usualmente son causados por un desequilibrio en ciertas hormonas. Por ejemplo, cuando no se obtiene suficiente yodo en la dieta pueden ocurrir cambios en los niveles hormonales y causar un bocio.

A las masas o protuberancias en la glándula tiroides se les llama nódulos tiroideos. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, pero alrededor de uno de 20 es canceroso lea la próxima sección. Algunas veces estos nódulos producen demasiada hormona tiroidea, lo que causa hipertiroidismo.

Las personas pueden presentar nódulos tiroideos a cualquier edad, pero éstos se presentan con más frecuencia en adultos de mayor edad. Menos de uno de 10 adultos tienen nódulos tiroideos que pueden ser palpados por un médico. Sin embargo, cuando se observa la tiroides con una ecografía, a muchas más personas se les encuentran nódulos que son muy pequeños como para ser palpados.

La mayoría de los nódulos son quistes llenos de líquido o de hormona tiroidea almacenada llamada coloide.

Los nódulos sólidos tienen poco líquido o coloide. Estos nódulos tienen más probabilidad de ser cancerosos que los nódulos llenos de líquido. Aun así, la mayoría de nódulos sólidos no son cáncer. Algunos tipos de nódulos sólidos, como los adenomas y los nódulos hiperplásicos, tienen demasiadas células, pero estas células no son cancerosas.

Los nódulos tiroideos que son benignos algunas veces no necesitan tratamiento siempre y cuando no crezcan o causen síntomas. Puede que otros requieran alguna forma de tratamiento.

Tumores tiroideos malignos cancerosos

Existen varios tipos de cáncer tiroideo.

Cánceres tiroideos diferenciados

La mayoría de los cánceres de tiroides son diferenciados. En estos cánceres, las células se parecen mucho al tejido normal de la tiroides cuando se observa en un microscopio. Estos cánceres se originan de las células foliculares tiroideas.

Carcinoma papilar: aproximadamente ocho de cada 10 cánceres de tiroides son carcinomas papilares (conocidos también como cánceres papilares o adenocarcinomas papilares). Los carcinomas papilares suelen crecer muy lentamente, y por lo general se original en un solo lóbulo de la glándula tiroides. A pesar de que crecen lentamente, los carcinomas papilares a menudo se propagan a los ganglios linfáticos en el cuello. Aun así, estos cánceres a menudo se pueden tratar con éxito, y pocas veces causan la muerte.

Existen varios subtipos del carcinoma papilar. De estos, el subtipo folicular (también llamado variante folicular-papilar mixta) ocurre con más frecuencia. La forma habitual de carcinoma papilar y el subtipo folicular tienen el mismo pronóstico favorable cuando se descubren temprano y el mismo tratamiento. Otros subtipos de carcinoma papilar (células altas, células cilíndricas y esclerosante difusa) no son tan comunes y tienden a crecer y a propagarse más rápidamente.

Carcinoma folicular: el carcinoma folicular, también denominado cáncer folicular o adenocarcinoma folicular, es el próximo tipo más común, representando alrededor de uno de cada 10 cánceres de tiroides. Éste es más común en los países donde las personas no reciben suficiente yodo en la alimentación. Por lo general, estos cánceres no se propagan a los ganglios linfáticos, aunque se pueden propagar a otras partes del cuerpo, tal como los pulmones o los huesos. Probablemente, el pronóstico para el carcinoma folicular no es tan favorable como el del carcinoma papilar, aunque sigue siendo muy favorable en la mayoría de los casos.

Se cree que el carcinoma de células de Hürthle, también conocido como carcinoma de células oxífilas, es en realidad una variante de carcinoma folicular. Conforma aproximadamente 3% de los casos de cáncer de tiroides. Puede que el pronóstico no sea tan favorable como para el carcinoma folicular típico debido a que este tipo es más difícil encontrar y tratar. Esto se debe a que es menos probable que absorba el yodo radioactivo, el cual se usa tanto para el tratamiento como para determinar si hay propagación de cáncer de tiroides diferenciado.

Otros tipos de cáncer de tiroides – Estos tipos de cáncer de tiroides ocurren con menos frecuencia que los cánceres de tiroides diferenciados.

Carcinoma medular tiroideo: el carcinoma medular de tiroides medullary thyroid carcinoma, MTC representa aproximadamente un 4% de los cánceres de tiroides. Se origina de las células C de la glándula tiroides, la cual normalmente produce calcitonina, una hormona que ayuda a controlar la cantidad de calcio en la sangre. Algunas veces este cáncer se puede propagar a los ganglios linfáticos, los pulmones o al hígado, incluso antes de que se detecte un nódulo tiroideo.

A menudo, el cáncer medular segrega demasiada calcitonina y una proteína llamada antígeno carcinoembrionario carcinoembryonic antigen, CEA  en la sangre. Estas sustancias se pueden detectar con análisis de sangre.

Debido a que el cáncer medular no absorbe el yodo radioactivo (usado para el tratamiento y para buscar metástasis de cáncer de tiroides diferenciado), el pronóstico no es tan favorable como para los cánceres de tiroides diferenciados. Existen dos tipos de carcinoma medular de tiroides:

El carcinoma medular de tiroides esporádico, el cual representa aproximadamente ocho de cada 10 casos, no es hereditario. Esto significa que no abunda en las familias. Éste ocurre principalmente en adultos de edad avanzada y afecta sólo un lóbulo tiroideo.

El carcinoma medular de tiroides familiar se hereda y puede presentarse en cada generación de una familia. A menudo, estos cánceres se desarrollan durante la niñez o en la adultez temprana y se puede propagar temprano. Los pacientes usualmente tienen cáncer en varias áreas de ambos lóbulos. El carcinoma medular de tiroides familiar (MCT, por sus siglas en inglés) a menudo está asociado con un riesgo aumentado de otros tipos de tumores.

Carcinoma anaplásico: el carcinoma anaplásico (también llamado carcinoma indiferenciado) es una forma poco común de cáncer de tiroides, representando alrededor de 2% de todos los cánceres de tiroides. Se cree que algunas veces se origina del cáncer papilar o folicular que ya está presente. A este cáncer se le llama indiferenciado debido a que las células cancerosas no se parecen mucho a las células normales de la tiroides cuando son observadas con el microscopio. Este cáncer a menudo se propaga rápidamente hacia el cuello y otras partes del cuerpo, y es muy difícil de tratar.

Linfoma tiroideo: el linfoma se presenta en muy pocas ocasiones en la glándula tiroides. Los linfomas son cánceres que se originan de los linfocitos, el tipo principal de células del sistema inmunitario. La mayoría de los linfocitos se encuentran en los ganglios linfáticos, los cuales son grupos de células inmunitarias del tamaño de un guisante esparcidos por el cuerpo incluyendo la glándula tiroides . Los linfomas se discuten en otro documento, Linfoma no Hodgkin, de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

Sarcoma de tiroides: estos cánceres poco comunes se originan en las células de apoyo de la tiroides. A menudo, estos cánceres son agresivos y difíciles de tratar. Los sarcomas se discuten en otro documento titulado Sarcoma: cáncer de tejidos blandos en adultos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

Cáncer paratiroide

En la parte trasera, pero adheridas a la glándula tiroides hay cuatro glándulas diminutas llamadas paratiroides. Las glándulas paratiroides ayudan a regular los niveles de calcio en el organismo. Los casos de cánceres de las glándulas paratiroides son muy pocos, probablemente menos de 100 por año en los Estados Unidos.

Los cánceres paratiroides a menudo se detectan porque causan altos niveles de calcio en la sangre. Esto hace que la persona esté cansada, debilitada y somnolienta. También causan que usted orine mucho, ocasionando deshidratación, lo que puede empeorar la debilidad y la somnolencia. Otros síntomas incluyen dolor y fractura de huesos, dolor a causa de cálculos renales, depresión y estreñimiento.

Los cánceres paratiroides más grandes también pueden ser detectados como un nódulo cerca de la tiroides. Independientemente de cuán grande sea el nódulo, el único tratamiento es extirparlo quirúrgicamente. Lamentablemente, el cáncer paratiroide resulta más difícil de curar que el cáncer de tiroides.